Capítulo 5
Invitado a una comida en casa de Paula Asturias; sabía de antemano que se aburriría y así fue. Si bien estaba harto de esas veladas ridículas siempre se daba otra oportunidad. En la conversa de pre-comida la dueña de casa relataba, requiriendo toda la atención de sus invitados, un absurdo cuento sobre un banquero que había recalado por estos pagos no se sabe bien con qué fines; en definitiva un banquero mal trazado, ninguna similitud con ningún banquero proustiano (Hey!! Te regalo los mundos de guermantes); alá akbar….furibescos agitando alfanjes en la noche.
Interrumpió varias veces el relato, en parte porque no quería entender el cuento del banquero y, en parte, porqué no entendía cómo la dueña de casa podía encender la atención de alguien, con esa historia bufonesca que era mejor –de haberse dado en realidad en el espacio-tiempo porteño- haber ocultado?
La llegada del matrimonio de psiquiatras lo animó un tanto dispuesto a llevarlos hasta la ruptura con la realidad. Medio detestaba a los psiquiatras desde que descubrió, a temprana edad, al siniestro dr. ferdiere que electro-shock mediante acabó con el desborde sagrado del espirítu de artaud.
Al poco tiempo descubrió que: el matrimonio de psiquiatras no era lacaniano, no eran seguidores del famoso tomador de pelo Jack Lacan; tampoco dignos de literatura, por eso; basta! se dijo y se dedicó a observar los globitos del panqueque de nada que le sirvieron.-

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