Capítulo 13
En el comienzo del siglo, formaron una especie de escuela del pensamiento y llevaron a cabo reuniones semanales, los jueves, en horarios móviles pues el lugar, también era rentado como lugar de reunión a un grupo de sunnitas falsos que leían, por las noches, una versión apócrifa de relatos de Belcebú a su nieto escrita en Katmandú por gurdieff . Si bien el grupo de un tal muricio el apóstata aseguraba, en reuniones secretas, que tal versión no era apócrifa sino que, muy por el contrario, estaba glosada por los últimos soldados que fueron vistos en este, nuestro plano, antes de disolverse en las puertas –se ignora si llegaron al interior o simplemente se les impidió el paso- de shambala.
Algunos, como alio, mixtla, tsonam, brian ferry, terry and the gardiner –quienes en otra época fruncían el entrecejo; cada uno de ellos; en la “época de la mirada abismal”, tan cercana aun, sin sollozar y con la cabeza erguida, pasos en firme, alertas, abandonaban su ropaje amarillo y bordó en cualquier plaza o templo que encontraban y se mezclaban entre la multitud, confundiéndose con quienes encontraban a su paso, en sus mismas ciudades de piedra con enormes puertas, sin cerraduras ni llaves.
Recordaron que en otras vidas durante sus reiteradas transmigraciones, estuvieron dentro de un pozo seco en medio del desierto.
Sin agua.
Viendo el mundo desde un quaser, saciados.
El sol negro danzando el rito de tutuguri de los mezcaleros mejicanos con unos efímeros segundos de luz sobre la mirada ciega. Luz que sentían como la de aquellos iluminados que, finalmente, tienen vivencia de la verdadera naturaleza de la mente y de la inexistencia de los objetos y de los fenómenos del mundo que no era. Empujados allí por un grupo de oficiales superiores del ejército uruguayo y sus esbirros los “despellejadores” chinos de puñales curvos –como el que le regalara su abuelo franciscano en algún momento del samsara –.
Pudieron escapar atando todas sus ropas y pidiéndole a pimentón, el camellero, que jalara. Luego de un rato, pudo sacar a todos del agujero, sin saber cómo habían caído al pozo seco.
Con los huesos molidos –por el dolor de la caída-, enceguecidos por la luz que les fue negada durante 12 días; consiguieron llegar a las aguas del chorrillo que, a esa hora de la madrugada estaba con las luces apagadas y con poca agua.
Se sumergieron en las aguas del cocyto, amamantados por la madre amalecita.
Se los invitó a ejercer sus dotes paranormales en todos los salones “inquietos” del pueblo. No importaba qué creencia tuviesen, se los llamaba sin miramientos. Parecían haber recapacitado. Necesitaban abrirse. Inhalar los nuevos aires, vislumbrar la época que se avecinaba, el cambio de paradigma, la precesión de los equinoccios, los estertores de la edad sombría, el fin de la luz gris que congela las sombras. .
El 21 de diciembre del año 2012.-
Como si se tratara de un simple intento de iluminar el sol ausente, la necesidad absurda de decirse alfil por alfil, tengo un cuerpo! Enhorabuena ¡!!
Un conejo y un ser humano son iguales, en su forma geométrica como puede comprobarse sobre todo, en las sierras cercanas a uritorco; en esa zonen semejaban circunferencias perfectas.
Había testigos que, aunque cruelmente mutilados, pero no lo suficiente como par afirmar yo no morí allí. ( O quizá fuera mejor decir: yo no pude morir allí) , escapaban por los techos sin disfraz, pero con una gran necesidad de cambiar de hábitos, de engañifas absurdas, de feminidades piromaniacas casi sin esconderse, aunque con la firma creencia en un ayudante que lo sabía todo.
Circunloquio I
1er. Acto
(en tono imperativo) “Esta es tú casa” ?
…“Pero dime, ésta casa es tuya” ?
2do. Acto
(con desprecio hostil
de rasgos metafísicos)
“Tú no sabes nada!”
3er. Acto:
(con angustia y
congoja)
“Pero…qué vamos a hacer ?
…Qué vamos a hacer” ?
Algunos de los temas de discusión de la escuela del pensamiento cósmico que quién sabe cómo se habían filtrado al exterior, eran: es la tierra un animal?; es su cuerpo heterogéneo?; en nuestro entorno, vemos cosas luminosas que no lo son?; las cosas huyen de su contrario y van al encuentro de su semejante? Y demás por el estilo.
Pero, llegaban a alguna conclusión común? No por el contrario, en las reuniones que se prolongaban hasta la salida del lucero, los integrantes de la escuela y algunos invitados efímeros no podían dejar de reírse a carcajadas hasta que prudencio, –un moderador que habían contratado para poner orden cuando podía-, pasaba a establecer otra proposición o en ausencia de prudencio, mixtla abría y cerraba varias veces sobre sí misma la puerta que daba al desierto y expulsaba a los revoltosos poco afectos al equilibrio. Entonces, se volvía al orden filosófico, al cauce natural salteando adrede el campo copernicano .

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