Capítulo 19
Un día de julio no nevaba, no, ni parecía que.
En casa de gardiner hace frío. Mucho frío…
Las pinturas del padre, una madre y sus dos hijas delirantes esbozos picassianos; una especie de comentario a mirada de pájaro un poco cósmico.
Casi tan cósmico como el impecable absolut que tomó en la esquina y le permitió evadir una conmovedora puesta en escena de las chupetas emanadas, tratando de hacerse amigas del entorno para apoderarse impunemente del espirítu; no de cualquier espíritu sino tan sólo de aquellos que estaban formados, a veces incluso contra sus propios pareceres, por una línea obliterada de las “grandes” novelas de la literatura-

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