Capítulo 23
Padre e hijo se miraron profundo, ojo a ojo, y para zafar del banquete del rio, se propusieron, sin necesidad de hablarlo y, a velocidades inusuales, esfumarse como magos chinos en decadencia pero, eso sí, a la manera de jamaica cundo huyeron del asaltante del espirítu.

Escribe un comentario