Capítulo 33
Tsonam se asomó nuevamente por el gran ventanal pero no se sorprendió al ver a una mujer flotando dentro de una gran caja de agua herméticamente cerrada, las manos atadas a la espalda cual houdini lúcida y volátil. Agitaba los brazos y sonreía con los pelos flotantes.
Desde lejos saludó a todos con la mano pero nadie alcanzó a devolver el saludo, pues estaban más interesados en la danza de estrellas que observaban atentos en lo alto de la noche…
Por el contrario, Tsonam se introdujo nuevamente en el centro de la fiesta.
Divisó a la ballenacea que intentaba arrimarse a paso desaforado hacia su encuentro, con el maquillaje corrido, la cara transpirada, los zapatos abollados.
Logró escabullirse detrás de dos señores que con impecables uniformes del ejército inglés victoriano bailaban noche transfigurada de schoenberg.

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