Capítulo 59.-

Como escritor, nunca se sintió forzado a escribir sobre hechos que había vivido, por lo general reanudaba un relato -propio o ajeno- como una ilusión más. Huellas nuevas, inverosímiles, sobrenaturales.

Y como prefería no escribir forzado -por el lector, por el que lo escuchaba, estaba en su presencia; no como mirón, sino como quien tiene la visión como materia prima, como si relatar sobre el otro fuera filmarlo-, muchos lo acusaban de disimular y de mentir.

Entonces, así, tal como se sentía y era (en definitiva) no buscaba información transgrediendo -ayy!-, los meros contornos de su memoria, sino que unía las secuencias en su novela, las ensamblaba, las adaptaba una a la otra para hacer coincidir lo vivido con lo que no pudo vivir y entonces inventaba, recreaba, sobre todo recreaba para darle cierto grado de verosimilitud al relato.

Un petit mal como se lo llamaba antes.

Al escribir, sentía la necesidad de no estar ni siquiera en el relato sólo porque no soportaba hacerse visible a los otros.

Por ejemplo, nunca más visitó a sus protegidas.


~ por mcostoya en Mayo 16, 2008.

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